martes, 8 de diciembre de 2009

Asesinato en verano

Corrían los calurosos días de enero de 1982, la Bertita mi abuela, lloraba recostaba sobre el sofá del living, lloraba el fallecimiento de su querido presidente Eduardo Frei Montalva.
El líder político, el líder honesto, el líder carismático que la hizo desafiliarse del entonces derechista partido nacional, para enrolarse en ese sueño colectivo, que decía que brillaría el sol de nuestras juventudes, para abrazar la causa de la Democracia Cristiana, atreviéndose a colocar un enorme cartel de Frei, en su casona de Alameda con Republica, ganándose la enemistad de sus influyentes amigos derechistas.
Ese sueño, que lo llevo a llegar al gobierno de Chile en 1964.
En aquel Enero del 82, hacía mucho calor, que en mis felices 9 años de vida, los trataba de aliviar con mi pantalón corto y una polera de micky mouse.
Por aquellos días calurosos, la Bertita me tomo de la mano, y salimos a la calle.
Prácticamente un año antes, estaba toda la familia escuchando el discurso de Frei, pegados a la radio, notando los altibajos de la frecuencia de la radio cooperativa, que transmitía la concentración de los chilenos que se oponían a la dictadura militar. Ella me tomaba de la mano, y me decía – escucha, así hablan los hombres de verdad –
Mi madre, salió corriendo ese día de enero a comprar a la farmacia, ya que la noticia de la muerte de Frei, le había subido mucho la presión a mi abuela.
Llegamos a Dávila con Av. La Paz, mi abuela está muy abochornada, el rostro compungido, los oficiales de carabineros de la comisaria de esa esquina, la miraron con el brillo del que se siente poderoso, mi abuela, de su cartera saco un pañuelo blanco, y dijo –vengo a despedir a un ex presidente de la republica –
Se sumaron más personas.
Empezaron a pasar filas de jóvenes con un brazalete azul que decía JDC con rojas letras, después se veía una multitud.
Mi abuela, levanto su pañuelo, y empezó a entonar el otrora estribillo de brilla el sol de nuestras juventudes.
Paso el cortejo, y retornamos a la casa.
Mi madre, estaba desesperada, la Bertita fue breve – a mis 82 años, era mi deber de chilena, ir a despedir a mi presidente-
Ella murió, un par de años después.
Afortunadamente, no tuvo que sufrir la noticia, de que el Ex Presidente, líder en aquellos años de la oposición a la dictadura, no había fallecido de una muerte natural, sino producto de un homicidio premeditado, en las más oscuras mazmorras de la dictadura. Operación planificada con antelación, incluso infiltrando al círculo más intimo del ex presidente, y que termino con la mano de un agente del aparato represor, inyectando pequeñas dosis de químicos para causar la muerte de Frei.



http://ciperchile.cl/2009/12/08/las-huellas-que-dejo-el-magnicidio-de-eduardo-frei-montalva/

http://blogs.cooperativa.cl/sergiocampos/2009/12/08/la-bacteria-asesina-que-mato-a-frei-montalva-el-terrorismo-de-estado/